El uniforme como herramienta de trabajo (no como un gasto)
El uniforme suele pensarse como un gasto más, algo que hay que tener y listo.
Pero en el trabajo diario, el uniforme cumple un rol mucho más importante: acompaña —o dificulta— la jornada.
Cuando no está bien elegido, incomoda, se desgasta rápido y termina sumando problemas.
Pensarlo como una herramienta de trabajo cambia la forma de elegir y mejora la experiencia real de uso.
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